-Así no
vamos a ninguna parte. Se lo estoy dando mascado, pero no me hace caso. Sus
problemas en el instituto, sus conflictos matrimoniales… su negación de la
muerte, su sentimiento de culpa infundado, su sexualidad anormal... ¡Dieciocho años de negación de la realidad! ¡Todo
un universo de fantasía en esa dura cabezota que tiene! Una cabezota llena de
agentes represivos, niños ciegos agarrando fotos en la oscuridad. Monstruos pálidos
con los ojos abiertos de par en par, de tanto ver películas en casa.
El
termino es “duelo complicado”. Pero es muy sencillo ¿verdad? Una niña cuyos
padres no se llevan bien. Se culpa a sí misma, como todos los niños. Luego, su
papa se muere. ¿Qué puede hacer una niña? Negar la muerte de su papa. Negar
quien era su papa. ¿Qué puede saber de sus padres una niña de siete años? Así
que se obsesiona cada vez más con este papa de fantasía, alimenta su fantasía
con recortes. Recortes de una vida que nunca existió. Recortes de un padre que
nunca existió. ¡DESPIERTA!
Su
padre no fue un héroe, ni un caballero andante. Era un ser humano. Nunca lo conoció
y nunca lo conocerá. El padre que tiene en la cabeza no es ni siquiera un
fantasma. No existió nunca. Es un monstruo de Frankenstein, una fantasía
infantil… Pero usted está viva. Su madre está viva y no es el monstruo que
usted ve. Tiene que vivir su vida.-
-Cheryl-
-¡Papa!
Eres un héroe. El hombre que murió no era mi padre. No es la persona que yo
recuerdo. Esos recuerdos son todo lo que tengo. Eres todo lo que tengo.-
-No soy
ni si quiera un fantasma…-
-¡Pero
llevas mucho tiempo a mi lado!-
-Y
siempre estaré a tu lado.-
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