escribí su nombre en la orilla hasta que el mar lo hacia casi ilegible y lo volvía a repasar, una y otra vez... me sentaba cada día, a la misma hora, en la misma playa y continuaba repasando letra por letra, asegurándome de que no desapareciera por completo con cada ola.... durante años estuve haciendo la misma rutina, sin rendirme! (yo pensaba...)... pero un día, ya cansado, decidí marcharme antes de tiempo, con lagrimas en los ojos sabiendo que su nombre desaparecería por siempre de aquella orilla... al día siguiente volví corriendo a ver los restos, si es que quedaba algún rastro, y toda la orilla había sido completamente destrozada, un tsunami había arrasado toda la playa llevándose con él toda la playa... y así, terminó la historia.
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