cualquiera puede abandonar una pelea bajando sus armas, pero la sensacion de sostener un arma, eso, nunca lo olvidaremos. Es como las extremidades que perdimos, la sensacion perdura.
Sostenemos nuestros rifles con manos fantasmas. Nos paramos erguidos sobre piernas fantasmas. Avanzamos sobre los huesos de nuestros caidos. Es entonces, y solo entonces, que estamos vivos. Este "dolor" es nuestro, y de nadie mas. Empuñamos un arma secreta, fuera de la vista. Seremos mas fuertes que nunca. Por nuestra paz.
"El Sahelanthropus liberara esa sed hacia el futuro" Esas fueron sus ultimas palabras. Pretencioso hasta el final. Sin embargo... esto no parece haber terminado. Y nunca volvere a estar completo.
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