jueves, 11 de mayo de 2017
Era uno de esos días en que está a punto de nevar... y el aire está cargado de electricidad. Casi puedes oírla. ¿verdad? Y esa bolsa está bailando... conmigo... como un niño pidiéndome jugar, durante quince minutos. Es el día en que descubrí que existe vida bajo las cosas y una fuerza increíblemente benévola que me hacía comprender que no hay razón para tener miedo jamás. El vídeo es una triste excusa, lo sé, pero me ayuda a recordarlo; necesito recordar a veces que hay tantísima belleza en el mundo que siento que no lo aguanto, y que mi corazón se esta derrumbando.
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