jueves, 12 de enero de 2017
El hedor de la ciénaga se desvanece en la memoria cuando una tierra de gran belleza se muestra ante él; un paraíso donde la Naturaleza vive en armonía con todo ser viviente; un refugio para aquellos que lo necesitan. Él está cerca ahora, cerca de los antiguos dioses y su antiguo mundo. Olvidado ya por el hombre, este reino fue respetado por todos. Ahora sólo pervive una fracción del mismo, que pronto desaparecerá. El amuleto percibe a su dueño; su viaje casi ha acabado. Necesitará toda su fortaleza, todo su ingenio, si quiere triunfar en este lugar, si quiere conseguir la ayuda del viejo Dios.
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