jueves, 27 de marzo de 2014

el hombre que nunca estaria satisfecho

Era una noche fria y nevaba.
Sin duda no era la adecuada para que un hombre sin hogar caminase por las grises e interminables calles.
Dentro de la pizzeria, George Reed tocaba una animada melodia con su armonica. Los niños reian y señalaban emocionados al hombre de la armonica mientras sus padres parecian brillar de aprobacion.
Su recompensa seria toda la pizza que pudiera comer, seis enteras, al menos, y una cama caliente en la casa de uno de los parroquianos. Sabia que cumplirian.
Pero cuando se metio en la cama esa noche, George no estaba satisfecho.
Segun se acumulan los años y las calorias, la mayoria de la gente se vuelve mas vieja y mas gorda.  Sin embargo, a pesar de todo lo comido, George adelgazaba segun iba de pueblo en pueblo. ¡La solitaria!
Esa noche ofrecia sus talentos a abuelitas y celadores en una residencia de ancianos. "¡Uuhviiguaaaa!" Su armonica llenaba de alegria la sala.
Despues de devorar tres platos de costillas de cerdo y pure de patatas, miro al plato de la anciana que estaba a su lado. La salsa resbalaba por su barbilla. "Adelante, Georgie", dijo. "Eres un buen chico, no deberias pasar hambre".
Pero George no estaba satisfecho.
A la siguiente mañana, temprano, ya estaba en la carretera enseñando el pulgar. "¿Adonde vas?", dijo el hombre de la camioneta
"A ningun sitio", dijo George. "A cualquier sitio".
Era una nueva decada y, esa noche, George tocaba en un bar casi vacio de la ciudad. Habia perdido mucho peso.
Al terminar, la unica mujer del garito se sento en el taburete que estaba a su lado y le pregunto su nombre.
El barman se inclino sobre la barra. "¿No conoces a este tio, Mary? George es famoso. Ha estado por toda la zona de los tres estados" Con un guiño, añadio, "Es insaciable".
Y esa noche, George lo demostro mientras hundia su cara entre las piernas de Mary.
¡Madre del amor hermoso!¡Asi se hace, George!¡Asi se hace! "Toca esa armonica", ronroneo ella.  Pero incluso despues de cinco viajes de ida y vuelta al cielo, el no estaba satisfecho.
La mañana siguiente supuso un momento incomodo, mientras se miraban el uno al otro con el cafe delante. Una queria sentir mas, el otro solo queria sentir.
En sus ultimos dias, George era solo piel y huesos.
Su... ultima comida habia sido un error.
Fue una noche, en una acera en un pequeño pueblo suburbano. Se cruzo con un chico. Hambriento, con una agonica mueca, abrio la boca para suplicar ayuda.
"¡Uuhviiguaaaa!¡Uuviizaa!" Solo emitio una cacofonia de resoplidos y silbidos. Pero el chico le entendio. -Espera, ¿estas diciendo que George se comio la armonica?-
Cuando se quedo solo, George Reed miro la chocolatina que tenia en la mano, y comenzo a llorar. "Uuh... Uuh..."
Encontraron el cuerpo medio devorado de George en un mercado del siguiente pueblo.
En una mano llevaba un cuchillo. En la otra, un tenedor. Trozos de carne arrancados de su pecho y sus brazos. La sangre enmarcaba una sonrisa sobrenatural.
El viento soplo con fuerza aquella noche, y al pasar por el agujero que se habia hecho en su propio cuello, el hombre de la armonica toco su ultima cancion en este mundo.
Habia curiosos y muchos le conocian. Compartieron historias acerca de como les habia llenado de esperanza, les habia llenado de vida. Al menos, ellos estaban satisfechos.

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