El otro día estaba
viendo la gamescom de nintendo y vi, que en una pantalla pequeña, apartada de
todo lo demás, iban a poner un nuevo anuncio de pokemon. La gente no paraba de
pasar y nadie se paraba, todos pasaban de largo dirigiéndose a las pantallas más
grandes donde se encuentran las superproducciones.
Pero un crio
japonés, pelado al cazo, gafas y mochila, de repente se paró en esa pantalla y
se puso a mirar. En ella, echaban el trailer de lo que puede ser un nuevo
pokemon para wiiU. El crio vio el anuncio entero y hasta que pikachu no se marchó
de la pantalla, él siguió mirando el anuncio, solo, sin importarle que el resto
de la gente no se parara a mirar, ni que a pocos metros de él hubieran un montón
de pantallas enormes con juegos de gran producción que probar.
Él se quedo allí,
mirando el anuncio de pokemon hasta el final.
Yo no podía dejar
de ver a aquel crio, dando una lección a toda la conferencia entera, donde seguramente
era la persona con más criterio en kilómetros a la redonda.
Mientras un
puñado de borregos “especialistas” se dirigían a las enormes colas para jugar a
un juego que ni siquiera les interesa ni les gusta, solo por jugar a algo que
es la envidia de la mayoría, ese crio me volvió a recordar el verdadero significado
de este nuevo arte, me enseño que aún hay esperanza y que todavía queda gente
con su propia opinión y no una enorme masa llevada a base de dinero y pocas
ideas.
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